PANGEA O CÓMO CAMBIAR LAS COSAS

Este fin de semana buscaba alguna historia que me inspirase para poder hablar sobre los objetivos de the STONE & the SOUP. Mi sorpresa fue dar con el CLUB DE PANGEA….Si quieres saber qué es y quién dice cosas tan interesantes como “Imagina que (….)todas las personas que dejan a un lado sus sueños supiesen que decir “lo haré cuando sea mayor” o “lo haré cuando tenga una mayor estabilidad financiera” puede costarles la felicidad durante toda su vida.” te animo a que lo leas….

MI TEORÍA DE LOS PUNTOS

Cuando nos cuentan los proyectos y la gente se presenta, siempre habla de hitos, momentos o acontecimientos que marcan su trayectoria y se convierten en “ESE DIA”. Podemos llamarlos puntos de inflexión, puntos y aparte, puntos seguidos….Pero con frecuencia recurrimos a la idea de puntos.

Y resulta, porque yo lo sé que estoy repasando 5º de Primaria este año, que los puntos son coordenadas de un plano, y que por un punto pasan infinitas rectas y planos. Pero también que dos puntos determinan una única recta.

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No os preocupéis, no se me ha ido la cabeza y no estoy desquiciada a pesar del libro de matemáticas de 5º. Es sólo que, tras hablar con muchas personas, todas estas personas maravillosas que vienen a tomar café con nosotros a diario, me llama la atención ese momento de su historia en la que dicen “entonces me pasó esto y vi la luz”. Esos momentos son sus “puntos”.

DE SITUACIONES INESPERADAS

Eso junto con domingos de ansia pura, de continuo Sunday Night Blues, hacían que mi tiempo estuviese absolutamente estructurado, repartido, arañado y percibido como malgastado.

Hace 1 año justo mi vida dió un vuelco y decidí tomar las riendas. Ser yo la que decidía, y plantearlo de otra forma.

Hace 1 año justo que no trabajo para otros. Que no hay domingos de pesadillas, agobios por no llegar a todo lo que quería. No había culpa por no ir al cole. Ni malestar por esa excursión a la que otros padres iban y yo no. Mucha más libertad.

Todo pintaba estupendo: por fin puedo organizarme mejor y buscar mi yo. Y ese yo, esa nueva forma de intentar las cosas, la haría disfrutando mas de todo. Y permitiendo que disfrutasen más de mi mejor yo. Haría algo que me gustase, con lo que estaría mucho más feliz, y podría compaginarlo con mi vida familiar sin tantas cortapisas.

Me río de Janeiro……

HOLA, SOY LA NUEVA. (haciendo mi elevator pitch)

Hola. Soy la nueva. No es la primera vez. He sido la nueva muchas veces. La primera creo que fue la peor. Todos me miraban, y no me prestaban sus cosas. Yo sólo quería verla a ella, preguntarle cómo actuar. Esa cara que me aportaba confianza. Pero no estaba. Y allí seguía yo. Sola. La nueva.

Más adelante, cuando ya habíamos conectado, llegó otra. En ese momento la nueva era ella. Y me sentí algo aliviada. Ya me habían sustituido y yo ya tenía todo organizado: a este para esto, aquí para esto otro…Todo era familiar.

Pero pasaron los años, y de nuevo estaba ahí, con el cartel puesto. El cartel imaginario que decía “Soy la nueva otra vez”. La que no conocía a nadie y ni siquiera sabía dónde estaba la cafetería. Tampoco tenía a quien preguntar. No pasa nada, la sensación de pánico ya es una vieja amiga y sé que pasará. Con el tiempo llegará alguien y me sustituirá.

LA SILLA DE MI HABITACIÓN

Tengo una silla en mi habitación. Una de esas que, en teoría, están para sentarte y que te resulte más cómodo ponerte las botas o los calcetines. Es una silla muy mona, que compré un día pensando que me gustaba y ya le encontraría sitio. Y terminó ahí, en mi cuarto.

La idea original era la que os contaba, servir de descalzadora. Luego pasamos por una etapa en la que mi marido se levantaba mucho antes que el resto, así que dejaba la ropa del día siguiente para no despertarme al encender la luz.

Pero lo cierto es que al final me la he quedado yo. Y por más que lo intento, no consigo que esté vacía.